Pautas cachorr@s

No, tu cachorro no se mea para fastidiarte

“¡Parece que está esperando a que lleguemos a casa para hacer pis!”

“Cuando lo dejo solo mucho tiempo no falla, se hace pis o caca en el salón para mostrarme su enfado”.

¿Cuántas veces habéis escuchado sentencias como estas o, incluso, se os ha pasado por la cabeza la sospecha de que vuestro indomable cachorro ha decidido mear o cagar en vuestra habitación para fastidiaros?

rita2

Hoy quiero hablaros en el blog de los errores más comunes que cometemos los humanos al tratar de que nuestro cachorro haga pis y caca en el lugar que, bajo nuestro punto de vista, es el adecuado (primero periódicos o empapadores, después calle).

El primer y extendidísimo error es castigar al cachorro por algo que es, simplemente una necesidad física. Entre los castigos más comunes están restregarle el hocico sobre su meada o cagada o regañarle bastante tiempo después de haberlo hecho. A muchas personas les sorprendería saber que es mucho más sencillo premiarlo cuando mea donde debe hacerlo para conseguir que lo haga.

También es un error reñirle cuando lo vemos hacer sus necesidades en un lugar no adecuado. Sí, aunque lo veamos y lo pillemos en el preciso momento en el que está meando, regañarle es un error: solo conseguiremos que lo haga a escondidas y que no se sienta cómodo haciendo pis o caca ante nosotros. ¿Resultado? Arriesgarnos a tener posibilidades de que no lo haga cuando lo saquemos a la calle al estar nosotros delante.

El trabajo correcto con un cachorro en este tema es relativamente sencillo, pues sabemos más o menos cuándo van a mear o cagar: después de beber, comer, dormir o jugar, en líneas generales. No retrasemos su salida tras estas acciones, por tanto, para que podamos premiarlo cuando haga sus necesidades en el sitio en el que consideramos que debe hacerlas. Y si en ese momento no podemos salir de casa, no lo dejemos sin supervisión: esperemos con él en la habitación donde tengamos los periódicos o el empapador, para poder premiarlo al momento.

Por supuesto, si estamos en la calle, una vez que hace pis y caca no debemos salir pitando hacia casa, o asociará el acto al fin del paseo… y lo retrasará. Llevar una correa muy corta tampoco es aconsejable, podría sentirse incómodo tan pegado a nosotros y no decidirse a hacer sus cosillas.

Todo esto que os he contado son normas genéricas: no olvidemos que debemos prestar atención a las necesidades individuales de cada perro. Algunos tienen miedo en la calle; otros se distraen demasiado; alguno, incluso, puede tener un problema de salud que puede hacer que le resulte más difícil aguantar… y, por tanto, necesitar la ayuda de un profesional.

Artículo de Rita Etología 

Más artículos de Educación

Volver a Convivir con animales