El gruñido

Los perros no hablan, el gruñido es parte de su lenguaje.

Navegando por internet, a veces te encuentras cosas tan curiosas como esta. Consejos sacados de libros arcaicos y que se dan para corregir conductas bastante habituales en perros que, lejos de aportar una solución, suelen complicarle la vida tanto al dueño como al perro.

If your dog has a growling problem, here are some “rules to live by” that may be of help to you.

Never tolerate growling. This is a threat and it means your dog sees you as a subordinate meant to be dominated by him. Tell him “no!” Let him know it is not acceptable to EVER growl at you or your children. Make it clear that your children are the offspring of his alpha leader (you) and that they are to be treated as alpha “pups.”

Fuente: http://www.dogbreedinfo.com

Y ahora traducimos lo que, desgraciadamente, nos cuentan en esta página:

Si su perro gruñe, aquí hay algunas “reglas para convivir” que pueden serle de ayuda.

1. Nunca tolere el gruñido. Esto es una amenaza y significa que su perro le ve como a un subordinado destinado a ser dominado por él. Dígale “no” Hágale saber que su comportamiento no es aceptable para usted o sus hijos. Deje claro que sus hijos son los hijos de su líder alfa (usted) y que deben ser tratados como alfa “cachorros”.

 

Recomendar esto ocupa un lugar muy alto en el “ranking” de malos consejos caninos.

En otras ocasiones ya hemos hablado de las señales que nos hacen los perros, de su lenguaje. En este caso, el gruñido es una señal. Una señal de amenaza porque, o bien ocurre algo que no le gusta, o bien ocurre algo que no es capaz de gestionar adecuadamente. Cuando un perro nos gruñe, puede estar avisando que como sigamos por ese camino podría atacarnos.

Si obligamos al perro a no gruñir riñéndole o castigándole ¿qué podría ocurrir?

Que la próxima vez que ocurra algo que no le guste o no sepa gestionar, no amenazará con un gruñido para evitar un posible castigo y posiblemente pasará directamente al ataque, pudiendo morder.

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Ahora bien, esto no significa que un perro deba gruñirnos porque “defienda” de nosotros el sofá, o la comida, o un palo o porque simplemente pasemos a su lado. Que un perro tenga esa actitud puede ser por diversos motivos, desde un problema físico a una conducta aprendida o reforzada, pasando por un estrés mal gestionado que derive en miedos o en agresividad.

Estos comportamientos no se deben tomar a la ligera, son un indicador de que algo no va bien.

Podría ser que:

Estemos yendo muy rápidos. Acercarnos a un perro que no se siente cómodo con nuestra presencia o le metamos la mano en el cuenco de la comida sin estar habituado a ello.
Hayamos asustado al perro. Ciertos movimientos asustan o la forma de meternos en su zona de seguridad.
Le hayamos pillado desprevenido. El perro no se enteró que estábamos ahí o le despertamos estando dormido.
Protege algo que cree importante o cómodo. Un hueso, el sofá.
Hayamos tocado una zona sensible. Oídos con otitis suele ser muy habitual, caderas, almohadillas… Si dudas, acude a tu veterinario.
Que el perro crea que estamos jugando. Típico en el tira y afloja.
Cachorro o perro joven que está aún en fase de aprendizaje o no gestiona aún bien la comunicación. Cree que todo es juego o se pone nervioso fácilmente.

En otras ocasiones, los perros, entre ellos, podrán discutir por un juguete o un hueso y llegar a gruñirse. Es parte de su protocolo y entre perros equilibrados sabrán gestionar la situación incluso aunque se den algún revolcón.

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Importante es saber porqué nos gruñe y luego, dependiendo de lo que sea, podremos habituarle poco a poco o evitar, siempre respetando su lenguaje. JAMÁS debemos castigar un gruñido. Si permitimos que el perro se comunique con nosotros podremos anticiparnos a muchísimas cosas. ¡Hagamos un pequeño esfuerzo por entenderles!

Artículo de CalmaDogs

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